Resonando y en danza

Repetimos fin de semana en Bustarviejo, un lugar que no deja de sorprendernos por su exuberante primavera. Nuestro terreno nos recibe en un día espectacular de sol y nubes, con su tono verde y colorido, sus imponentes montañas alrededor, planeando sobre nuestras cabezas alguna cigüeña, algún milano, lo que nos reafirma en la idea de que hay muchos lugares bonitos en el mundo, siendo éste uno de ellos.

¡En este terreno habrá pronto unas viviendas colaborativas!

Es un 15M en el que queremos dar a conocer a toda persona que se acerque a nuestro terreno, lo que allí está creciendo, un proyecto de viviendas colaborativas, intergeneracional, en el que las personas, la naturaleza y su interrelación respetuosa es importante. Por ello hemos «plantado» con mucha alegría y unido esfuerzo un cartel que nos identifica, con la esperanza además de que se acerquen a nuestro grupo nuevas personas que deseen formar parte de él, ya sea como interesadas, amigas, o socias, lo concebimos como un lugar abierto en el que siempre daremos la bienvenida.

Tras nuestra ya habitual comida de «traje» (cada cual trae algo y lo ponemos en común sobre nuestra tierra) hemos tenido una sobremesa y un sesteo muy especial. Al talento de Carmelilla y Bene, declamando poesía popular de sus tierras de origen, le ha seguido la «drum session» de Armando, que ha improvisado sobre un bidón abandonado, el cual llevaría ahí años esperando el arte de esas manos y la experiencia de ese oído para sacarle su mejor música.

Armando se entrega al ritmo de la percusión

Ha sucedido en un lugar del terreno cuya poderosa energía nos atrajo de manera natural en visitas anteriores, y ha despertado esta vez el eco de las conversaciones, la música, y ya por último la danza de los cuerpos «a ritmo de bidón». Momentos mágicos que germinan de forma espontánea, y que esperamos ver crecer y tomar fuerza en el futuro.

En definitiva, estuvieron presentes durante el día constancia, bondad, serenidad, empatía, talento, sensibilidad, diversión, alegría, generosidad, humanidad, y armonía, ésta última curiosamente da nombre por azar a la cooperativa del proyecto.

Nos hemos sentido unidas en nuestros «valores», aportando y compartiendo nuestra energía, confiando en seguir alimentándola, y con la sensación de que es un regalo crear esta experiencia entre nosotras y quién se une al proyecto.

¡Esperamos con una sonrisa la siguiente!