Crónica de nuestro verano en Bustarviejo: cohousing en la Sierra de Madrid

Si creías que el verano en Madrid era sólo asfalto casi derretido, abanicos desplegados a máxima potencia y huidas despavoridas a la playa más cercana, es porque no conoces la vida en nuestro cohousing en Bustarviejo en la Sierra de Madrid. Todavía no tenemos las casas construidas, pero ya lo vivimos como grupo humano. Te cuento…
Mientras medio país se pelea por poner una sombrilla en primera línea de playa, o hace turismo por ciudades abarrotadas, nosotr@s hemos pasado un agosto de lo más completo y tranquilo entre fenómenos astronómicos, delicias culinarias «kilómetro cero» y conciertos entre amigos. Aquí va un repaso, con pruebas gráficas, de cómo nos lo montamos cuando el termómetro aprieta.
Uno de los momentazos del mes fue la cita astronómica. Subir a las rocas de la sierra para ver el eclipse solar en comunidad no tiene precio. Eso sí, vistos desde fuera, parecíamos una avanzadilla alienígena esperando instrucciones del espacio exterior.
Y para que conste en acta, el momento culmen de este momentazo fue, evidentemente, cuando el sol se convirtió en un anillo perfecto sobre las montañas.
Por supuesto, en esta comunidad no se discrimina a nadie por tener cuatro patas. Si los humanos nos protegemos los ojos, nuestros miembros peludos no van a ser menos. Y el perro de nuestro compañero Kike, Roca, fue el miembro más “cool” del cohousing el día que pudimos disfrutar de este espectáculo.

Más cosas. A falta de playa, buenos son los campos de cultivo en la sierra. Pasear por el huerto en sandalias, evaluar el tamaño y estado de las hojas y debatir sobre técnicas de riego es el equivalente comunitario a pasear por un paseo marítimo. O quizá algo mucho mejor, ¿no? Aquí podéis ver nuestro comité de expertos revisando la próxima cosecha.

El verano también es época de cosechar lo sembrado. Cuando se acumula ésta, como ha sido el caso con las ciruelas, sólo hay una salida digna: la producción masiva de mermelada casera.

Pero ¿qué sería de un cohousing sin sus míticas reuniones? Eso sí, en agosto la gestión comunitaria del cohousing se digiere mucho mejor si hay cenas o comidas de por medio. Aquí arreglamos el mundo o decidimos simplemente el mejor libro leído en el verano.

Y que no falte la música. Un buen verano no puede transcurrir sin una fiesta nocturna de las de verdad. Concierto en directo, luces de colores y ritmos de jazz bajo un cielo estrellado. El broche de oro perfecto para un verano inolvidable.

Para concluir este somero resumen hay que ser sinceros y contar que, como vivir en la sierra en agosto es una lotería meteorológica, también vivimos una pequeña tormenta de verano pero que nos dejó un gran espectáculo y ¡gratis! Además de refrescarnos. Ni los filtros de Instagram superaron estas vistas en Bustarviejo.

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Una gran colección de momentos, ¿verdad? A ver, te lo resumo: un agosto sin masificaciones, con aire puro, productos de cercanía para comidas memorables y, sobre todo, la mejor compañía. A mi entender, un cohousing en la sierra en pleno agosto es el escenario perfecto para demostrar que la vida en comunidad, no sólo es sostenible, sino también terriblemente divertida.
¡Que tiemble el próximo verano!
Paz Sánchez Baíllo
Bustarviejo, septiembre del año 2026